Parece que entre las muchas cosas que han desaparecido en Cuba desde que se instauró la llamada “revolución” se encuentra la falta total de diccionarios en la isla. Digo esto, porque los voceros del régimen se empecinan en utilizar los mismos adjetivos trillados para calificar a cuanta persona de una u otra forma, se atreva a protestar en contra del sistema. En más de 50 años, los adjetivos no han cambian, y se han quedan tan estancados como el mismo régimen que los utiliza indiscriminadamente.
Gusanos, contrarrevolucionarios, escorias, vende patrias y otros calificativo similares son los gastados adjetivos que continúan utilizando estos personajes que escriben en los diarios nacionales. Ellos, por falta de argumentos para enfrentar a quienes defienden su derecho a disentir, aluden al ataque personal y a la conocida táctica de enlodar al interlocutor en vez de discutir la idea. La táctica que emplea el régimen siempre ha sido ofende a quienes protestan en vez de discutir la razón por las que protestan.
En su más reciente artículo, el Sr. Alberto Núñez Betancourt arremete contra Guillermo Fariñas, quien actualmente se encuentra en huelga de hambre pidiendo libertad para los presos políticos en Cuba. Ignorando por completo la razón por la que Fariñas decidió entrar en huelga de hambre, y sin hacer el más mínimo intento por analizar la situación de los presos políticos cubanos, Nuñez se lanza de inmediato en su intento de descalificar la huelga de Fariña, utilizando el ataque personal. “Contrarrevolucionario” es el primer adjetivo que utilizar Nuñes en su artículo, y aunque tal adjetivo no tiene ninguna connotación negativa, en Cuba se utiliza para señalar a quienes por cualquier razón no están a favor del régimen.
Nuñes continúa con su trillado repertorio utilizando adjetivos como “vende patria”, grupúsculos, “apátridas”, “asalariados de la “Oficina de Intereses de los Estados Unidos” y otros similares para referirse tanto a Fariña como a cualquier otro ciudadano cubano que ejerce su derecho a disentir.
No creo que el Sr. Nuñes quiera (o quizás no pueda) discutir las deplorables situaciones que se encuentran los reclusos en las cárceles cubanas, pero si por una casualidad lo hiciera, pudiera comenzar haciendo una comparación entre como fue tratado Fidel Castro cuando estuvo preso y la situación actual de los prisioneros cubanos. En esa ocasión, Castro relató en una carta fechada Agosto 15 de 1954 ”
comunicaron mi celda con otro departamento cuatro veces mayor y un patio grande, abierto desde las 7 am hasta las 9pm. No tenemos recuento ni formaciones en todo el día. Nos levantamos a cualquier hora, tenemos agua abundante, comida y ropa limpia. No sé, sin embargo, cuánto tiempo más vamos a estar en este paraíso.”
En la misma carta, Castro relata que ”
hace poco me mandó mi hermana desde Oriente un pequeño jamón y preparé un bistec con jalea de guayaba. También preparo espaguetis de vez en cuando, o bien tortilla de queso. Arreglé mis cosas y reina aquí el más absoluto orden. Las habitaciones del Hotel Nacional no están tan limpias. Me estoy dando dos baños obligado por el calor, cuando cojo sol por la mañana en shorts, siento el aire de mar, que me parece que estoy en una playa, luego un pequeño restaurante aquí, me voy a cenar espaguetis con calamares, bombones italianos de postre y café acabadito de colar”