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Ayer fui al aeropuerto a recibir una tía mía que vino de Cuba. Hacia ya 29 años que no la veía. La invité a los Estados Unidos por esa necesidad que tenemos los expatriados de conectarnos con aquello que dejamos atrás. Solo me quedan tías y primos en Cuba y por no poder regresar a mi país, pues hago la única otra opción que me queda, traerlos a ellos para acá, aunque sea para pasarnos un mes juntos.

 La vi bastante bien dentro de lo que cabe. Su corto cabello permanecía igual que como recordaba haberla dejado, aunque ahora se le veían ya las canas que adornaban su negra cabellera.

 Después de recibirla la tomé de la mano para llevarla a la estera donde se recoge el equipaje, pero ella me aclaró que no traía ninguno. Por unos instantes no comprendí sus palabras. ¿Cómo es posible irse de viaje a un lugar por un mes sin traer equipaje? Pero no le dije nada, y nos dirigimos hacia estacionamiento del aeropuerto para recoger el auto. Mientras mi tía conversaba animadamente con mi esposa todavía seguía pensando en lo del equipaje.

 Recordé todas las ocasiones que había ido al aeropuerto a recibir amigos o familiares que venían de visita de Cuba y me dí de cuenta que en ninguna de esas ocasiones estas personas trajeron equipaje alguno, al no ser un pequeño bolso de mano donde guardaban el pasaporte y las innumerables cartas que traían para repartir aquí. Fue entonces cuando me dí de cuenta que traer un equipaje de Cuba equivale a disminuir el número de libras de equipaje que pueden llevarse de regreso a la isla.

 Al día siguiente mi esposa llevó a mi tía a una tienda para comprarle ropa.  

 Después de casi 30 años de haber salido de la isla, uno se desconecta un poco con la realidad diaria que vive el cubano, donde un viaje al exterior se convierte en la posibilidad de poder vestir a la familia. Al igual que todos aquellos que vienen de la isla, mi tía trajo muestra de la plantilla del pie de toda la familia. Ella no pide nada, pero existe el entendido de que depende de nosotros para que sus nietos y mis primos tengan un par de zapatos que ponerse.

 Duele no poder darle a ella y al resto de mi familia todo lo que necesitan. No importa la cantidad de zapatos o ropa que vamos a mandar con ella, nunca será suficiente para cubrir la inmensa necesidad que tienen, donde cosas tan simples como una pomada con antibióticos para curar una pequeña herida existe ya en Cuba.

 Por lo menos me queda la alegría de poder disfrutar su compañía por unas semanas y poder revivir mis recuerdos de niñez cuando visitaba su casa para jugar con mis primos y pasar unos momentos felices.

Este artículo se publicó on Friday, August 14th, 2009 at 12:18 PM y está archivado bajo Actualidad en Cuba. Puedes darle seguimiento a los comentarios a través de RSS 2.0 feed. Puedes también dejar un comentario, o trackback desde tu sitio.

One Response to “Sin equipaje”

  1. Bitacoras.com on August 14th, 2009 at 12:18 PM

    Información Bitacoras.com…

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