Me llama la atención como los funcionarios cubanos se quedan sin palabras antes los argumentos que cuestionan las decisiones draconianas, elitistas y discriminatorias que se toman en contra de algunas personas.
Tal es el caso de la funcionaria de inmigración, la cual no pudo responderle a Yoani Sánchez porque le negaban el derecho de salir del país.
O el caso de este funcionario del ICAI, el cual no supo explicarle a Claudia Cadelo del blog Octavo Cerco, porque a ella y otro grupo de blogueros independientes se les negaba el derecho de participar en un debate auspiciado por la revista Temas. Debate que se suponía era abierto a todos los cubanos.
Como tampoco pueden explicar porque a los cubanos que viven en el exterior se les prohíba que regresen a su patria a vivir, o inclusive se les obligue a pedir un permiso para regresar a su país de visita.
Faltan muchas explicaciones, tantas que ya ni siquiera hacen un esfuerzo por tratar de justificar lo injustificable y se limitan a simplemente mover la cabeza negativamente, siguiendo las órdenes de alguien que esta “allá arriba” pero que no tiene el coraje o la vergüenza para mostrar la cara y dar el “no” frente a frente.