No hay duda de que Cuba ha utilizado los servicios gratuitos de salud que la población recibe como un estandarte para resaltar los “logros” de la revolución. Sin embargo, cada día que pasa y con la crisis económica que atraviesa la isla empeorando por minuto, se hace más claro que dichos servicios no son más que una cortina de humo cuyo único propósito es la propaganda política.
Ya sobran los reportes de personas que cuentan que al ingresar a cualquier hospital cubano tienen que llevar de todo, desde una sábana para cubrir los mugrosos colchones de las camas del hospital hasta las agujas para los sueros que se van a poner.
Pero la ineficiencia se une también a la falta de recursos (que dicho sea de paso no se deben al embargo, ya que bajo las leyes actuales Cuba puede comprar medicinas y equipos médicos libremente no solo en EE.UU sino también en el mercado mundial) En un artículo recientemente escrito por el periodista de la BBC, Fernando Ravsberg, se muestra como una sala para quemados del hospital Calixto García, la cual se inauguró con muchas pompas por altos funcionarios del gobierno castrista, ni siquiera ha visto un solo paciente. De acuerdo al artículo ” el techo [del salón] se ha caído en varias ocasiones y Salud Pública paga otra vez para que le repitan la misma chapucería. El Estado compró las bañeras para quemados a pesar de que son muy caras, pero no pudieron usarse por falta de presión de agua”
En otra parte del artículo, un doctor afirma que “en los almacenes de oftalmología se amontonan equipos carísimos que no utilizamos para nada y que no sabemos ni siquiera quien ordenó comprar”
Una amiga, quien recientemente visitó su familia en Santa Clara, me comentó que durante su visita se armó tremendo revuelo en el hospital local, cuando una auditoría realizada por inspectores encontró en las nóminas de pago del hospital cerca de 200 personas que jamás habían trabajo en el hospital, pero que habían estaban recibiendo salarios desde hacía años.
En el ámbito internacional, la famosa “solidaridad” que la dictadura promueve enviando médicos cubanos al exterior queda al descubierto como lo que es, una forma de esclavitud moderna donde los galenos cubanos son obligados a trabajar largas horas en condiciones inapropiadas y bajo amenazas.
Recientemente 7 médicos cubanos demandaron al gobierno de la isla por esclavitud, argumentando que fueron enviados a Venezuela bajo falsas promesas y una vez allí los obligaron a trabajar innumerables horas laborales en condiciones peligrosas.
Todo esto, unido a la falta de medicamento en las farmacias, muestra que el sistema de salud cubano sufre una profunda crisis, que no se puede ocultar bajos las viejas excusas del embargo o “problemas objetivos” como suele clasificar el gobierno todo aquello que no puede arreglar.