Hay cosas que el gobierno cubano hace que parecen sacadas de un libro de realismo mágico de García Márquez. El último absurdo ha llegado con el inicio de una campaña internacional para que propongan a Fidel Castro para el premio Nobel de la Paz 2010.
Esto me recuerda aquellos chistes que empiezan con la pregunta ¿Cuál es el colmo de…?
Tal como ¿Cuál es el colmo de un ciego? Respuesta: Llamarse Casimiro Buenavista, y vivir en el reparto Vista de Oro.
Podríamos crear uno similar para Fidel Castro: ¿Cual es el colmo de un dictador? Respuesta: Que lo propongan para el premio Nobel de la paz.
Para que Castro califique para el premio Nobel de la Paz, habría que cambiar hasta el testamento del propio Nobel, quien determinó que sería merecedor del premio “aquella persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”.
He aquí un hombre que toda su vida vistió de militar, envió miles de hombres a la guerra en Angola, apoyó con armas y entrenamiento a cuanto movimiento guerrillero aparecía en America Latina y le pidió a Rusia que fueran ellos quienes lanzaran la primera bomba atómica en territorio norteamericano.
Este es el mismo hombre que militarizó la sociedad cubana, y que terminaba cada discurso con un slogan guerrerista de “patria o muerte”
Resulta que ahora después de viejo y decrépito lo quieren vestir de pacifista. Creo que esta vez, el disfraz le quedó demasiado grande al viejo dictador.