Alguien definió la locura como el hecho de hacer la misma cosa con la esperanza de obtener resultados diferentes. Digo esto por las soluciones que ha presentado el gobierno cubano para enfrentar la profunda crisis económica que está afectando la isla.
En cualquier país del mundo, las crisis económicas se resuelven tratando estimular la economía nacional, aumentando las exportaciones y tomando otras medidas que hagan que los motores económicos arranquen de nuevo. Cuba hace todo lo contrario, castiga las empresas que producen para el mercado nacional, forzándolas en muchos casos a cerrar, o disminuir su producción. Esto solo hace que los productos que antes se producían nacionalmente ahora tengan que ser importados, lo que conlleva a un mayor déficit en la balanza comercial lo que a su vez hace que la crisis se profundice.
El propio diario Juventud Rebelde, se encarga de poner un ejemplo clásico de lo que estoy hablando. El periódico mencionó a la empresa “Unidad Empresarial de Base de la Goma de La Habana, que abastece de neumáticos a los ministerios del Azúcar y del Comercio Interior, la cual paralizó ”hace cuatro meses” su producción por el aumento del costo de las materias primas en el mercado internacional”. A nadie en el gobierno se le ha ocurrido pensar que ahora esta falta de gomas para los camiones que transportan la azúcar y otros productos de consumo interno forzará a que estas empresas tengan solo dos opciones: o dejan de transportar productos o se ven forzados a importar neumáticos para seguir funcionando. Ninguna de las dos opciones resuelven ningún problema económico, al contrario profundizan más la escasez de productos y agudizan la crisis. Si el gobierno responde de la misma forma, cerrando más empresas, el ciclo vicioso continuará hasta el punto de un colapso total de la economía cubana.
La única solución efectiva que tuvo el gobierno castrista para salir de la crisis de los 90 fue la de permitir una pequeña, pero vital apertura de la empresa privada. Fueron los años donde se dieron permisos para abrir los “paladares”, y otras pequeñas iniciativas privadas. Esto probó ser efectivo y logró sacar la economía cubana del profundo hueco en que se encontraba. Al menos por ahora, el gobierno se empecina en viejas formulas, que van desde pedirle a los cubanos que se “aprieten mas el cinturón” hasta la re-centralización de las actividades economía en manos de unas pocas empresas estatales.
Desconozco la dinámica interna que existe entre Raúl Castro y su hermano, quien a pesar de estar oficialmente fuera del poder, sin duda todavía mantiene un fuerte control sobre lo que se hace en Cuba, pero me imagino que llegado el momento, a Raúl no le quedará más opción que la de permitir otro oleaje de aperturas de nuevas iniciativas privadas para que la enfermiza economía cubana reciba una infusión de vida. Ahora solo queda esperar cuanto mas puede aguantar Raúl (o los cubanos) antes de que se dé este paso.
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