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Estatua de John Lennon en La Habana

 

 

“Quien controla el pasado, controla el futuro”

Este es uno de los slogans mas renombrados en la novela “1984” de George Orwell, donde el personaje principal de la obra labora para el Partido totalitario que gobierna Oceanía. Su trabajo consiste en eliminar de la historia (cambiando los artículos y noticias que aparecieron en los periódicos), cualquier rastro de lo que un día fue la política oficial del Partido, pero que por conveniencia de sus lideres ya no lo es más

Hago referencia a la novela de Orwell para ilustrar lo que viene sucediendo en Cuba. Me refiero particularmente a la metamorfosis que el gobierno cubano ha tenido que sufrir para lograr sobrevivir y mantenerse en el poder.

Así por ejemplo, los músicos que un día fueron vedados por Castro hoy tienen una estatua en el medio de La Habana. Hablo específicamente de John Lennon, cuya música fue considerada en su tiempo como “agitadora”, “burguesa”, “antisocial”, “antirrevolucionaria” y causante de “diversionismo ideológico. Quienes la escuchaban corrían el riesgo de terminar presos, apaleados o en los campos de concentración de la UMAP.  

Cuando el propio Castro develó la estatua de Lennon, dijo que nunca escuchó la música de Lennon porque “en aquellos tiempos estaba muy ocupado con otras cosas” Tenía razón, el Comandante, el estaba muy ocupado poniendo en prisión a quienes si lo oían.

Con esta estatua Casto borraba la política oficial del pasado, pretendiendo que los golpes, cárceles y discriminación que sufrieron miles de jóvenes cubanos de la época nunca existieron. En otras palabras, borrón y cuenta nueva y aquí no pasó nada.

Lo mismo está sucediendo actualmente con los homosexuales en Cuba. Esta vez la película “Fresa y Chocolate” exhibida finalmente en la televisión cubana, sirvió de brochazo para tratar de cubrir con un nuevo color las negras manchas que carga el régimen por haber encarcelado y discriminado a los gays cubanos. Aparentemente Fresa y Chocolate no ha sido suficiente para blanquear el negro pecado del régimen, porque ahora la hija del dictador de turno, Mariela Castro, se dedica a tratar de completar la metamorfosis del régimen y exaltar los derechos de los homosexuales en Cuba, hasta el punto de brindarles la oportunidad de cambiarse el sexo en una de las clínicas estatales.

¿Qué pasó con aquellos “principios revolucionarios” que a gritos daba el tirano en la Plaza de la Revolución contra los gays, los hippies y otros “antisociales”? Aparentemente esos gritos nunca se lanzaron desde esas tribunas en La Habana.

Lo interesante de esta metamorfosis es que en ningún momento, ninguno de los oficiales del régimen, o los voceros de turno ha reconocido en lo más mínimo los errores del pasado. El “aquí no ha pasado nada” está vigente. Ahora solo queda esperar a quien le darán el trabajo de borrar de la historia aquellas declaraciones que hiera Fidel Castro, durante una entrevista al periodista norteamericano Lee Lockwood. En esa ocasión Castro dijo que

“los jóvenes no deberían caer en manos de los homosexuales”. Jamás creeríamos que un homosexual podría dar cuerpo a las condiciones y requerimientos de conducta que se necesitan para ser un verdadero revolucionario, un verdadero militante del Comunismo. Una desviación de la naturaleza” chocaría con el concepto de lo que un militante comunista debería ser”

 

 

Este artículo se publicó on Thursday, February 19th, 2009 at 2:35 PM y está archivado bajo Actualidad en Cuba. Puedes darle seguimiento a los comentarios a través de RSS 2.0 feed. Puedes también dejar un comentario, o trackback desde tu sitio.

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